Si el año pasado bastaba con echar un vistazo a los ordenadores que los hoteles ponen a disposición de quienes se alojan en ellos para comprobar que la mayor parte de los usuarios los empleaban para conectarse a sus cuentas de Facebook, este año el fenómeno ha cobrado mayor relevancia si cabe. No en vano, las cifras de inscritos en las principales redes sociales sigue creciendo exponencialmente y, si antes dependíamos de los equipos informáticos para la consulta y actualización de nuestro perfil, la popularización que están alcanzando los smartphones con conexión a Internet nos permite realizar nuestras operaciones favoritas desde prácticamente cualquier rincón del planeta.
De hecho, un estudio reciente de la Fundación Telefónica asegura que 2 millones de españoles utilizarán de forma habitual las redes sociales a través de móvil antes de 2011; y que en los próximos cuatro años se prevé un crecimiento de esta actividad en un 45% debido al ritmo que está siguiendo la renovación de teléfonos móviles de banda ancha, la existencia de tarifas planas competitivas y la experiencia del usuario.
Los objetivos
No obstante, ¿de qué operaciones estamos hablando? Y, en definitiva, ¿para qué sirve una red social? Esa es la pregunta que con mayor frecuencia se hacen y nos hacen los profanos en el tema. La respuesta más obvia, mantenernos en contacto permanente con familiares y amigos, se complementa con otras que irán poniéndose de manifiesto a lo largo de cada uno de nuestros análisis. Así, tal y como veremos, ciertas redes sociales están especialmente pensadas para acreditar nuestros logros en el ámbito laboral, otras están orientadas a crear grupos de discusión e intercambio de ideas, a dar difusión a nuestra actividad artística o a facilitarnos el establecimiento de relaciones afectivas con miembros del sexo opuesto. En definitiva, para mucho más de lo pueda parecer a simple vista.
Los límites se encuentran cada vez menos perfilados
Para el presente estudio, hemos optado por centrarnos en aquellos servicios que nacieron con vocación específica de constituir una red social. No obstante, si nos referimos a las redes sociales en su acepción más amplia, cabría preguntarse hasta dónde abarca el concepto.
Efectivamente, sitios como Flickr o DeviantArt, por citar sólo dos ejemplos, fueron originariamente concebidos como espacios para la publicación de fotografías y vídeos y arte en formato digital, respectivamente, pero hoy integran un sistema para la creación e inscripción en grupos, establecimiento de vínculos entre usuarios e intercambio de comentarios y material multimedia que dan lugar a verdaderas comunidades virtuales tan concurridas y activas como las que podemos encontrar en las redes sociales a las que pasamos repaso aquí. Esto mismo es aplicable a un sinfín de servicios más.
En realidad, el hecho de que cada vez con mayor frecuencia todo tipo de páginas incluyan los consabidos iconos para publicar la información que en ellas se aloja directamente en nuestros muros de Facebook, en nuestros tweets de Twitter, etcétera, deja constancia de que la propia Internet está a un paso de consolidarse, más que nunca, como la red social que en realidad siempre fue. Porque esa es la palabra que define la tan cacareada Web 2.0: social.
Nuestras pruebas
La complejidad a la hora de evaluar servicios tan particulares como las redes sociales, donde la gratificación y el disfrute del usuario depende mucho más de la propia interacción con los demás miembros que de los detalles del propio servicio, hace que los criterios a considerar a la hora de efectuar una valoración resulten por fuerza difusos. No obstante, hemos probado las principales opciones que ponía a nuestra disposición cada una de las redes: establecimiento de vínculos, creación de grupos temáticos y causas, publicación de álbumes de fotografías y de vídeo, etcétera. También hemos permanecido conectados ininterrumpidamente a las mismas durante aproximadamente una semana, compartiendo información con nuestros contactos para hacernos una idea de las posibilidades que se nos ofrecían.
Las puntuaciones otorgadas, así pues, tratan de aunar la eficiencia de cada sistema y su facilidad de uso, y todos los servicios han aprobado con nota muy alta, con las impresiones subjetivas que hemos ido cosechando a lo largo del proceso. A la hora de evaluar la rapidez con la que cargan las páginas y su popularidad, hemos rastreado sus estadísticas en Alexa, la subsidiaria de Amazon que se ocupa de medir el tráfico en Internet. Como se pondrá de manifiesto en nuestro apartado de conclusiones, la popularidad de la red y el tráfico que genera el sitio han sido otros valores determinantes a la hora de emitir veredicto.
FUENTE : http://www.pcactual.com/Laboratorio/Especiales/Redes-sociales-una-para-cada-necesidad-73155
